Una dama empollerada está
bien vestida con el peinetón o sin él,
con aretes de mosqueta o con zarcillos, con flores
de escamas de pescado, con tembleques de gusanillos
y perlas o hechas con materiales más lujosos,
después que la elaboración de los
mismos observen los requisitos de nuestra tradición.
Es de mucho valor adornar la
pollera con cierto número de cadenas de oro,
pero no es imprescindible que se lleven todas las
que se pueden usar para vestir el traje nacional.
No se debe incurrir en excesos. Recomendamos como
mínimo el uso de cinco cadenas.
Es muy oportuno observar hasta
dónde debe usarse el largo de la pollera;
los encajes no deben arrastrar hasta el piso, de
modo que se pueda apreciar el zapato con sus adornos.
Es necesario amarrar las mangas
para que éstas no sobresalgan y cubran la
mayor parte del brazo.
El maquillaje no debe tener colores
extravagantes. Use rojo en los labios.
Respecto al planchado de la pollera,
es más estética la pollera plizada,
pero hay quienes la usan sin pliegues; en las dos
formas es correcto y tradicional.
(Transcrito del panfleto del Festival
Naciona de la Pollera, julio del 2004).
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